@lieten91th: Pate Cột Đèn thủ công Cô Kim Loan #tiktokfood #reviewfood #LearnOnTikTok #reviewnghiepdu

Review Nghiệp Dư
Review Nghiệp Dư
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Wednesday 29 April 2026 10:57:57 GMT
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Comments

n.ee.x
n.ee.x :
Cái này có thể cho lên rán xém xém một chút, ăn sẽ hơi ròn và đậm đà hương vị hơn.
2026-04-30 01:08:45
43
tung6e8
chan đê :
tanh lắm mọi người ôi
2026-05-06 03:52:23
7
congduong1999
Dương Conss :
K ngon đâu t khuyên thật mua phí tiền
2026-08-05 11:43:07
2
vuducnhat380
Skeleton nghiện GD :
Lúc đầu tưởng pate cho mèo hay cho dog 🐧
2026-08-03 10:55:35
5
vandien312247487
Văn Điền :
Em rất thích a review... rất chi sạch sẽ.. lịch sự... đánh giá sản rất rất hay
2026-04-30 15:58:26
22
vit.tr.trong.ti
Việt Trì In Me :
Đã ăn ko ngon bằng nhà Phương Linh
2026-07-12 12:19:56
1
thichchoivokethu
S :
Tiền nào của nấy
2026-08-11 15:20:26
0
nghiacom09
nghiacom09 :
Nhất định quảng cáo chắc không bảo ngon
2026-08-10 23:44:48
0
phanthiemgiabao
phangiabao :
Mở bài: trong các loại ba tê, tôi thích nhất là ba tê... thân bài: người sản xuất, nguyên liệu, cảm nhận bản thân, và thử, thích cái gì ấn tượng gì về ba tê,... kết bài: nói về việc trải nghiệm cảm nhận cuối cùng.
2026-07-14 05:20:11
2
hehegmail.com01
Lốp Trưởng 👑 :
Sao hộp kì v nhớ hộp inox mà
2026-05-20 06:44:59
1
quangbach098
cục cứt trâu :
fake đó
2026-06-02 12:31:43
0
duccom36
duccom36 :
Tanh lăm
2026-06-06 11:02:06
0
nvkhanhduy2
TrumKumiteドゥイ😛 :
E XIN MIẾNG
2026-04-29 11:23:54
1
follow.cho708
NTP :
thiếu bánh mì
2026-05-01 02:43:13
1
xinhkieuxaugai0
Em bé Niềng răng :
mình ăn cũng phải tầm 5-6 hộp của cô loan r . ngon đỉnh
2026-05-31 09:34:04
1
xavi.tuan.9
Tuấn Nguyễn :
Chưa ăn cơm pate baoh chắc chưa có xôi 😅
2026-05-11 01:28:15
0
hung_soju
Hùng soju :
Nói thật đắt mà ăn thì bt
2026-08-10 13:37:56
0
oitroioi80
hungleen :
gắn link áo a ơi😂
2026-07-29 15:58:04
1
nguyenphamhoangken
Hoàng khang :
nhìn giá rồi lặng lẻ thoát ra
2026-08-14 09:22:51
0
haivo120
chầy :
gan lợn nhiều tanh lắm mùi dầu mỡ khiếp luôn
2026-08-19 13:17:24
0
ltriuphong0
Phgg :
Để ý cái áo đẹp
2026-08-13 12:47:19
1
dang.ngoc.thu
người đẹp trong gừng :
chỗ này ngon lắm
2026-08-03 01:43:06
1
._cying
CuongVu :
TB bài văn lớp 2
2026-05-16 07:16:08
0
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Nunca pensé que algún día tendría que contar esta historia y reconocer que fui yo quien destruyó mi propia familia. No fue por falta de amor. Fue peor. Fue por egoísmo. Cuando nació nuestro hijo, yo estaba feliz. Recuerdo haberlo cargado por primera vez y haber sentido que mi vida acababa de comenzar. Mi esposa también sonreía. Pero esa sonrisa duró poco. Después del parto comenzó a cambiar. Al principio pensé que solamente estaba cansada. Dormía poco, lloraba por cualquier cosa y muchas veces se quedaba mirando al bebé sin decir una palabra. Una noche la encontré sentada en el borde de la cama. —¿Qué te pasa? —No sé —me respondió llorando—. Siento que no puedo más. Me senté a su lado. —Tienes que descansar. Ella me miró. —No es cansancio. —Entonces, ¿qué es? —No lo sé. Siento que algo está mal conmigo. Yo no entendía lo que estaba viviendo. Y en lugar de intentar comprenderla, empecé a sentirme frustrado. Extrañaba a la mujer que había conocido. Extrañaba las cenas juntos, las salidas, las conversaciones hasta la madrugada. Extrañaba que me mirara como antes. Y cometí el peor error de mi vida. Empecé a pensar que yo también era una víctima. Un día, cansado de llegar a casa y encontrarla triste, le dije: —No puedo seguir así. Ella se quedó mirándome. —¿Así cómo? —Todo es tristeza. Todo es problema. Ya no sé qué hacer. Sus ojos se llenaron de lágrimas. —Yo tampoco sé qué hacer. Debí quedarme. Debí abrazarla. Debí decirle que no estaba sola. Pero me fui. No físicamente todavía. Me fui emocionalmente. Comencé a hablar con otra mujer. Ella me hacía reír. Me decía cosas bonitas. Me hacía sentir deseado. Y yo, que estaba buscando una excusa para escapar de mi propia responsabilidad, encontré exactamente lo que quería. Una noche ocurrió. Me acosté con ella. Cuando regresé a casa, mi esposa estaba dormida junto al bebé. La vi desde la puerta. Por unos segundos sentí culpa. Pero la aparté de mi cabeza. *
Nunca pensé que algún día tendría que contar esta historia y reconocer que fui yo quien destruyó mi propia familia. No fue por falta de amor. Fue peor. Fue por egoísmo. Cuando nació nuestro hijo, yo estaba feliz. Recuerdo haberlo cargado por primera vez y haber sentido que mi vida acababa de comenzar. Mi esposa también sonreía. Pero esa sonrisa duró poco. Después del parto comenzó a cambiar. Al principio pensé que solamente estaba cansada. Dormía poco, lloraba por cualquier cosa y muchas veces se quedaba mirando al bebé sin decir una palabra. Una noche la encontré sentada en el borde de la cama. —¿Qué te pasa? —No sé —me respondió llorando—. Siento que no puedo más. Me senté a su lado. —Tienes que descansar. Ella me miró. —No es cansancio. —Entonces, ¿qué es? —No lo sé. Siento que algo está mal conmigo. Yo no entendía lo que estaba viviendo. Y en lugar de intentar comprenderla, empecé a sentirme frustrado. Extrañaba a la mujer que había conocido. Extrañaba las cenas juntos, las salidas, las conversaciones hasta la madrugada. Extrañaba que me mirara como antes. Y cometí el peor error de mi vida. Empecé a pensar que yo también era una víctima. Un día, cansado de llegar a casa y encontrarla triste, le dije: —No puedo seguir así. Ella se quedó mirándome. —¿Así cómo? —Todo es tristeza. Todo es problema. Ya no sé qué hacer. Sus ojos se llenaron de lágrimas. —Yo tampoco sé qué hacer. Debí quedarme. Debí abrazarla. Debí decirle que no estaba sola. Pero me fui. No físicamente todavía. Me fui emocionalmente. Comencé a hablar con otra mujer. Ella me hacía reír. Me decía cosas bonitas. Me hacía sentir deseado. Y yo, que estaba buscando una excusa para escapar de mi propia responsabilidad, encontré exactamente lo que quería. Una noche ocurrió. Me acosté con ella. Cuando regresé a casa, mi esposa estaba dormida junto al bebé. La vi desde la puerta. Por unos segundos sentí culpa. Pero la aparté de mi cabeza. *"Estoy cansado de sufrir", pensé. Qué cobarde fui. Mientras ella luchaba con algo que ni siquiera podía explicar, yo estaba buscando consuelo en otra cama. Pasaron los meses. Yo creí que había tomado la decisión correcta. Hasta que un día mi esposa empezó a cambiar. Volvió al gimnasio. Primero iba una vez por semana. Después tres. Luego todos los días. Comenzó a arreglarse. Se compró ropa nueva. Volvió a maquillarse. Pero lo más importante no fue su cuerpo. Fue su mirada. Volvió a mirar la vida de frente. Una mañana bajó las escaleras riéndose. —¿Qué te pasó? —le pregunté. —Nada. —Estás diferente. —Estoy volviendo a encontrarme. Esa frase se me quedó clavada. Porque, por primera vez, entendí que ella había estado intentando encontrarse mientras yo había estado ocupado buscando a alguien más. Y entonces sucedió algo terrible. Me volví a enamorar de ella. Me enamoré de su sonrisa. De cómo hablaba con nuestro hijo. De cómo se reía cuando algo le parecía absurdo. De cómo se ponía música mientras cocinaba. De esa mujer que yo había dado por perdida. Empecé a buscarla. —¿Quieres salir conmigo esta noche? —Estoy cansada. —Podemos ver una película. —Otro día. Al principio pensé que simplemente necesitaba tiempo. Pero no. Ella estaba aprendiendo a vivir sin mí. Una noche le preparé una cena. Ella se sorprendió. —¿Tú cocinaste? —Bueno... técnicamente calenté algunas cosas. Se rio. Y ese sonido me hizo sentir feliz. Pensé que estábamos volviendo a ser nosotros. No sabía que aquella sonrisa sería una de las últimas que tendría conmigo. Unos días después, llegué a casa y encontré una cena preparada. La mesa estaba preciosa. Había velas. Comida. Una botella de vino. Incluso había puesto flores. Sonreí. Pensé que finalmente quería recuperar nuestro matrimonio. —Amor, ¿qué celebramos? Ella estaba sentada frente a mí. Me miró durante unos segundos. —Nada. —Entonces, ¿por qué hiciste todo esto? —Porque quería que nuestra última cena juntos fuera bonita. Sentí que el corazón se me detenía. —¿Última? Ella asintió. —Quiero divorciarme. Me quedé inmóvil. —¿Qué estás diciendo? —Ya lo decidí. —Pero podemos arreglarlo. Ella bajó la mirada. —Yo también pensé eso durante mucho ti

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