@las.aventuras.de.felipe: Ahí estaba yo, clavándole una mirada inquisidora y llena de acusaciones silenciosas al único compañero de la oficina que —según mis sesgos de detective de cotillón— portaba el "color de la sospecha". Estaba listo para armar un juicio social por el robo de mis preciados 20 vatios de carga rápida, planeando mi discurso de indignación moral. Pero lastimosamente el cargador estaba en la mesa.