@rockyyo5: La ofensiva ucraniana contra instalaciones tecnológicas rusas habría provocado interrupciones en algunas redes dedicadas a difundir propaganda y desinformación. Estas operaciones digitales han sido utilizadas durante años para intentar influir en la opinión pública de otros países, incluido Estados Unidos. Pero ahora circula una acusación todavía más polémica: que Donald Trump responsabilizó a Ucrania de interferir en las elecciones legislativas estadounidenses después de los ataques. Esa supuesta declaración presidencial aún no cuenta con una fuente verificable. La contradicción que plantea esta historia es inquietante: si una operación militar afecta redes dedicadas a manipular conversaciones políticas, ¿por qué habría de interpretarse como una interferencia electoral? La guerra moderna no solamente se libra con misiles y drones. También se combate con propaganda, cuentas falsas y campañas diseñadas para manipular lo que millones de personas creen que es verdad. Y en esa batalla, la desinformación puede ser tan peligrosa como las armas convencionales.